La red Vecinos de las Nieves, programa de ciencia participativa del centro CEAZA, logró medir lluvias y nevadas en 17 sitios sobre los 1.100 metros durante el megaevento meteorológico del 15 al 23 de julio, pese al aislamiento de localidades cordilleranas de Elqui, Limarí y Choapa.
El temporal dejó a diversas localidades de la cordillera completamente aisladas, con cortes de caminos y pérdida de señal telefónica. La red, que lleva ocho años operando, está compuesta por habitantes, escuelas y familias de cordillera.
Nicole Schaffer, investigadora del CEAZA, precisó que desde junio a agosto de 2026 se observaron y midieron al menos ocho eventos de precipitación. Durante el megaevento en julio se registró nieve en tres sitios entre los 1.310 y 1.672 metros de altura en las provincias de Elqui y Limarí: Horcón, Las Breas y la Escuela Central Hidroeléctrica Los Molles.
"Fue un proceso bastante largo, estuvimos sin señal bastantes días. Para todos fue algo impresionante la cantidad de agua que cayó, con pulsos muy fuertes", relató Juan Carlos Silva, voluntario del programa en Alcohuaz, Paihuano, una de las zonas con mayor acumulación de precipitaciones.
En Valle Hermoso, Combarbalá, Felipe Orrego, profesor de la Escuela Camilo Henríquez, informó que la localidad quedó completamente aislada. Los estudiantes y apoderados de la misma localidad, ya interiorizados en el proceso, llevaron a cabo el seguimiento y registro sistemático en sus bitácoras físicas.
La Escuela Rural unidocente Estrella de Belén, en Rincón Las Chilcas, Combarbalá, registró un total de 472 mm de agua caída, cifra significativamente superior a la de la ciudad.
"El volumen del pluviómetro no permitía dejarlo más de 1 o 2 días consecutivos considerando la cantidad de agua que precipitaba. Afortunadamente, se logró el propósito", detalló Cristina Araya, docente de la escuela.
Araya destacó el impacto en el aula: el proyecto refuerza los contenidos que se trabajan con estudiantes, sobre todo en el área de ciencias, registro de datos y gráficos para el análisis, realizar comparaciones y emitir posibles predicciones.
El programa ha debido adaptarse a la nueva realidad climática. Schaffer explicó que los voluntarios utilizan un kit de bajo costo diseñado por glaciólogas para medir altura, dureza, peso y densidad de la nieve. Sin embargo, en el año 2021 incorporaron la medición de la lluvia con un pluviómetro manual, ya que en muchos de los sitios donde en la antigüedad caía nieve, hoy es más frecuente la lluvia.
Los datos de la red aportan al proyecto CLAP (Planificación de la Acción Climática), una iniciativa de 5 años que evalúa la sensibilidad de la biosfera, principalmente de los ecosistemas marinos al cambio climático en la zona central de Chile, con el fin de implementar la planificación de la acción climática a nivel regional, nacional e internacional.
"Ha sido un aprendizaje en conjunto adaptando los experimentos, al contexto de aislamiento territorial, a las edades de cada voluntario y formas de vida de la cordillera, en donde el dato es importante pero no lo más relevante para el conocimiento, destacando su cultura de cordillera y bienestar de vivir en ese territorio", concluyó Paloma Núñez, encargada de Ciencia Participativa de CEAZA.




