Romina comenzó a donar sangre a los 18 años en el Hospital de Coquimbo tras la hospitalización grave de un primo. Hoy, a sus 43 años, mantiene su compromiso voluntario motivada por experiencias familiares que marcaron su vida.
En la antesala del Día Mundial del Donante de Sangre, el testimonio de Romina destaca como ejemplo de compromiso sostenido con la donación voluntaria. Durante 25 años, esta mujer de Coquimbo ha mantenido un vínculo permanente con el banco de sangre del Hospital de la ciudad.
Su situación, junto con la angustia de la familia, me impulsó a donar por primera vez. Recuerdo haberme sentido muy conmovida.
La primera donación de Romina ocurrió cuando tenía 18 años, motivada por la hospitalización en estado grave de uno de sus primos. Inicialmente donaba cuando algún familiar o cercano lo requería, pero un evento transformó su perspectiva: la enfermedad y posterior fallecimiento de su abuelo materno profundizaron su compromiso.
Desde entonces, la donación dejó de ser reactiva para convertirse en una práctica voluntaria regular. El Hospital de Coquimbo mantiene campañas permanentes para incentivar la donación, recordando que cada unidad de sangre puede salvar hasta tres vidas.



