La iniciativa comunitaria ubicada entre Caleta Hornos y Totoralillo resguarda 88 especies de aves y el lucumillo, arbusto endémico en peligro de extinción. El proyecto, inaugurado en 2025, combina conservación, educación ambiental y ecoturismo de bajo impacto.
La seremi del Medio Ambiente, Jovanka Rendic Véliz, visitó el Ecoparque Yerba Buena en La Higuera para conocer los avances en conservación de biodiversidad que impulsa la agrupación cultural, social y medioambiental Yerba Buena, liderada por la familia Osorio y apoyada por la organización Sphenisco Chile.
El ecoparque se extiende sobre una antigua estancia de 450 hectáreas y funciona como refugio para la biodiversidad local. En su territorio se han identificado cerca de 88 especies de aves y se resguardan ejemplares del lucumillo (Myrcianthes coquimbensis), arbusto endémico de la Región de Coquimbo que se encuentra en peligro de extinción.
Durante el recorrido, la autoridad regional visitó el Centro de Interpretación Ambiental, espacio educativo que pone en valor la riqueza natural del Archipiélago de Humboldt, la historia del borde costero y la tradición de la pesca artesanal en la comuna.
Este espacio refleja la visión de futuro que necesitamos como región: un equilibrio real entre el desarrollo del ecoturismo y la protección de nuestro patrimonio natural. El Ecoparque Yerba Buena no solo protege flora y fauna, sino que también rescata la identidad histórica y cultural de La Higuera.
Las actividades del ecoparque incluyen senderismo, avistamiento de aves y recorridos guiados con enfoque educativo, consolidando una oferta de ecoturismo de bajo impacto que se complementa con el trabajo científico y comunitario desarrollado en la zona costera norte de la región.
La presidenta de la agrupación Yerba Buena, Jessica Osorio González, detalló que el proyecto es resultado de más de cuatro años de trabajo sostenido por la comunidad local, con recursos propios y apoyo institucional. El plan incluye recolección de semillas, un vivero para germinación de flora nativa y endémica, y un programa de reforestación de lucumillos que completa tres temporadas de trabajo en terreno.
El Ecoparque Yerba Buena se encuentra abierto a la ciudadanía y busca convertirse en un espacio de encuentro entre conservación, educación ambiental y desarrollo local en uno de los sectores de mayor riqueza biológica del norte chico.


