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Especialistas del CEAZA proyectan desierto florido comparable al de 1997
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Especialistas del CEAZA proyectan desierto florido comparable al de 1997

Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas CEAZA
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Las recientes precipitaciones en el norte de Chile generan alta probabilidad de un desierto florido intenso este año, según el climatólogo de CEAZA Álvaro Salazar. El fenómeno, que requiere no solo lluvia sino también temperatura y radiación adecuadas, podría ser comparable al ocurrido en 1997.

De acuerdo al climatólogo de CEAZA, Álvaro Salazar, las condiciones actuales permiten hablar de una alta probabilidad de que el fenómeno se manifieste, y su intensidad y extensión sería comparable a la del año 1997.

"Una cosa interesante es que tal vez algunos acostumbran a asociar El Niño con desierto florido y eso no necesariamente es así. Por ejemplo, de los nueve fenómenos de El Niño que se han registrado satelitalmente entre 1988 y el 2025, el 56% ha asegurado desierto florido en el área costera entre Punta de Choros y Huasco", explica Salazar.

La investigadora de CEAZA, Alexandra Stoll, detalla que aunque el fenómeno se ha popularizado principalmente en la Región de Atacama, su distribución potencial es más amplia. Desde una perspectiva biogeográfica puede presentarse aproximadamente desde el sur de Antofagasta hasta la Región de Coquimbo, donde también pueden aparecer parches de vegetación asociados al fenómeno.

"El desierto florido es un fenómeno natural que ocurre en las zonas áridas cuando durante el invierno se generan precipitaciones inusualmente altas. Esto permite que las plantas que han permanecido en estado de latencia, ya sea como semillas o como bulbos, germinen y emerjan formando las praderas de colores que conocemos", describe Stoll.

Las especies que participan de este fenómeno han desarrollado distintas estrategias para sobrevivir a las condiciones extremas de aridez. Algunas son plantas anuales que germinan después de las lluvias, crecen rápidamente, florecen, producen semillas y completan su ciclo de vida en apenas unas cuantas semanas. Una segunda estrategia corresponde a las especies que desarrollan bulbos, estructuras subterráneas capaces de permanecer durante largos períodos sin agua.

La cantidad de precipitaciones es una de las variables más importantes para que ocurra el fenómeno, pero no es la única. La temperatura, la radiación solar y las características topográficas del territorio también influyen en la respuesta de la vegetación.

Salazar especifica que en relación con la temperatura, en promedio el surgimiento del desierto florido baja la temperatura superficial en 0.53°C, lo que podría limitar el desecamiento y prolongar el verdor. En parte, el desierto florido puede mantenerse a sí mismo un poco más dado que mantiene condiciones más húmedas y frías sobre la atmósfera.

Los especialistas hacen un llamado a observar el fenómeno sin intervenirlo. Una de las prácticas que más daño puede generar es cortar las flores para llevarlas a casa.

"Estas no son flores de corte, se marchitan dentro de muy poco tiempo, dos o tres días a lo más y mueren. Quitan a las plantas que estuvieron perdurando mucho tiempo la opción de reproducirse y vivir más, porque cada flor que se corta es una que no puede producir semillas. Además, quita alimento para los insectos que utilizan esas flores", explica Stoll.

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