Los resultados de PISA 2025 muestran retrocesos en matemática y lectura, además de brechas socioeconómicas persistentes que exigen analizar las barreras para el aprendizaje en las escuelas chilenas.
Los resultados de PISA 2025 demandan que Chile profundice la inclusión para garantizar el derecho a aprender. Solo el 41% de los estudiantes de 15 años alcanza al menos el nivel básico en matemática, frente al 65% de la OCDE; en lectura, el 62%, frente al 69%. Ambas áreas retrocedieron respecto de 2022. Esta realidad exige examinar las condiciones en que enseñamos y acompañamos las trayectorias educativas.
La brecha social persiste: en ciencias, el 25% de estudiantes de mayor nivel socioeconómico supera en 76 puntos al 25% de menor nivel. Sin embargo, entre 2015 y 2025 esta distancia se redujo por la mejora del grupo más desfavorecido. Reconocer este avance permite sostener que las desigualdades pueden transformarse.
Desde la formación inicial docente, propongo leer estos resultados a la luz de las barreras para el aprendizaje y la participación. Covarrubias (2019) las sitúa en las culturas, políticas y prácticas educativas instaladas en la escuela. Las bajas expectativas, la enseñanza uniforme o las evaluaciones inflexibles pueden restringir las oportunidades de aprender. PISA no identifica por sí sola las causas de estas brechas; corresponde indagar cómo se configuran en cada comunidad educativa.
En este contexto, considero fundamental formar profesoras y profesores capaces de identificar estas barreras y abordarlas colaborativamente. Esto supone diversificar la enseñanza, evaluar para orientar los apoyos y escuchar al estudiantado, con altas expectativas para todos.
En los próximos años, debemos profundizar los avances en inclusión mediante recursos y tiempos para el trabajo docente conjunto. La justicia social y curricular exige remirar currículo escolar, que se reconozca las experiencias del estudiantado y asegure el acceso a aprendizajes relevantes, con apoyos para participar y demostrar lo aprendido. Nuestro desafío es que el origen social y la diversidad dejen de traducirse en oportunidades educativas desiguales.

